Por qué en el navegador y no en el servidor
La mayoría de conversores en línea funcionan igual: subes el archivo, un servidor lo procesa y te lo vuelves a descargar. Eso significa esperar la subida, confiar en quien guarda el archivo y aceptar los límites de tamaño que imponga el servicio.
Aquí no pasa nada de eso. El navegador ya sabe decodificar y codificar PNG, JPEG y WebP, y el resto llega en forma de librerías que se cargan dentro de la página. El archivo no viaja a ningún sitio: se abre, se procesa y se guarda desde la misma pestaña. Puedes incluso desconectar la red una vez cargada la herramienta.